Para la mayoría de las personas, el beneficio más obvio del tratamiento ortodóntico es poder lucir una bella sonrisa. Después de que le retiren los frenos tendrá mayor seguridad en sí mismo. Además, queremos que durante el tratamiento se sienta lo más cómodo posible.
Los aparatos ortodónticos podrán confeccionarse con metal, materiales cerámicos o plástico. Podrán ser removibles o estar constituidos por brackets que son cementados directamente a los dientes. Los frenos ejercen una presión suave y constante en dirección a un punto específico que hace que los dientes se desplacen de manera controlada a su posición correcta. Usar frenos hoy en día no se compara en nada a aquellos días cuando era necesario colocar una banda metálica con un freno alrededor de cada diente. Actualmente es posible escoger entre brackets transparentes o metálicos. Incluso se puede escoger el color de las ligaduras que mantienen el alambre dentro de los brackets. Los alambres actuales ya no se notan tanto y los materiales de última tecnología guían los dientes de manera más rápida y con menos incomodad para el paciente.
El tratamiento ortodóntico por lo general dura entre uno y tres años. Todo depende del crecimiento de la boca y el rostro del paciente y de la gravedad de su problema. El ritmo de desarrollo de cada paciente es diferente y, por consiguiente, la respuesta al tratamiento varía según el caso. Por esta razón, el tiempo necesario para concluir el tratamiento ortodóntico puede no ser el mismo del que se previó originalmente. El uso estricto por parte del paciente de las ligas o el casco prescrito es de suma importancia para que el tratamiento alcance resultados óptimos. El tratamiento interceptivo o temprano podría durar solo seis meses.